¿QUÉ CLASE DE CINE NOS INTERESA HACER?

La tecnología en materia de videos y cámaras está un poco más al alcance de todos. Se va ‘democratizando’, en algo que no sea solo para un público pasivo, o para quien le gusta el cine, en ser solo un consumidor. Comenzaron tiempos donde ‘los delirantes’ (1) del underground de los 60 y 70, vuelven a resucitar. Solamente porque ahora ya existen hasta Festivales de cine donde ‘el formato’, puede ser presentado con imágenes filmadas desde un celular. Entonces ya no es el hecho de filmar (o como en otro tiempo sacar fotos) (2) y hacer ‘algo casero’; estas nuevas tecnologías invitan a que cada persona pueda registrar acontecimientos de su vida: indagarse, pensar luego que hizo y hasta encontrar algún sentido de su existencia (3)

En los últimos años han proliferado como hongos escuelas y universidades de cine. En su mayoría lo hacen mirando a Hollywood. Se enseña ‘la técnica’ que es aceptada oficialmente, y que han hecho universal. En la misma historia del cine, parecería que las escuelas de cine europeo (alemán, italiano, francés) no existieron y menos aún el naciente cine Latinoamericano que comenzó por los 60. Se habían comenzado a juntar directores de cine brasileños, argentinos, chilenos, bolivianos, que registraron en documentales los golpes de Estado de los militares y las historia de vida de las poblaciones más desfavorecidos y sometidos en la región. Este cine tenía muy claro, cuando decía que era un cine por la liberación.

Tanto en las academias, junto a sus teóricos del posmodernismo, que se globalizó en los 60, también generó una manera homogénea de ver el mundo. La percepción (en un encuadre), tan importante en lo que vemos de un film, no solo nos emociona. Nos permite proyectar lo que ya tenemos (4). Pero existe otra cuestión: el mercado. Desde el cine mudo y mucho más en el sonoro, se ha pensado el cine como entretenimiento. Quien sale de esa regla, puede ser perseguido por la industria del norte. Comenzó con Chaplin, continuó con Orson Welles, hasta llegar a la persecución total del macartismo en los ‘50 en Hollywood (5)

Habrá que aclarar directamente, por qué se le dice ‘la industria del cine’. Todo el siglo XX, fue una evolución para esta manifestación de arte, donde se mueven millones y millones. Fue generando estructuras que ya solo era un conjunto de actores, realizadores, técnicos, guionistas; se precisaba todo otro gran engranaje que es la distribución. Allí están los pulpos, de los que manejan el negocio. Lo que parecía en los dos años de pandemia que podía ser el fin, permitió ver como salieron nuevas maneras de utilizar plataformas para seguir mostrando este arte. Es una lucha desigual, aunque intervenga el Estado desde sus departamentos, para producir cine, con ‘los tanques’ de Hollywood.

Siempre aparece una nueva generación de cineastas que no se dejan convencer por los modelos imperantes. Saben que el secreto es un buen guión (para filmar), pero la otra cara de la moneda, es la producción. Es el otro secreto. ¿Cómo se financia una película?, ¿Quiénes invierten? (¿el Estado, empresas, fundaciones?, si es para un documental). Ahí está la cuestión en una pequeña franja que es el cine producido desde Latinoamérica.

Por eso nos interesa pensar y hacer un cine que pueda ser hecho por todos. Mostrar cuáles son las técnicas y los equipos (un celular) que permita reflejar qué le está sucediendo a un individuo, a su comunidad, si puede interactuar, si puede contar cómo ve a su país en lo que está sucediendo actualmente. Algunas experiencias pudimos hacer en el Centro de las Artes de la UNGS, cuando aparecieron varios profesionales jubilados. Hablábamos de sus trabajos (una historia de vida), de sus recuerdos (en fotos que tenían), para luego comenzar con un pequeño guión y después filmar. La edición y compaginación (con música y sonidos) (6), vendría después. Al fin y al cabo también es otra técnica donde allí depende de la creatividad de cada uno.

Carlos Liendro. Escuela de Cine Libre y Militante Jean Luc Godard   https://escueladecinelibre.blogspot.com/

NOTAS:

  • (1) Entre los que podemos citar en el cine ‘Underground’ , está Jonas Mekas, quien ha realizado cantidad de películas filmando acontecimientos pequeños y profundos de la vida. Es una filosofía del cine como disposición.
  • (2) Como un arte solitario o un pasatiempo de fotos para el recuerdo
  • (3) En relación al existencialismo de Jean- Paul Sartre.
  • (4) Son largos debates entre lo que vemos como ‘construcción’ (social, emocional) y la disposición de lo que ya está en la mente (recuerdos, viejas impresiones)
  • (5) Donde se encarceló a guionistas, directores de cine, acusados por el macartismo de comunistas que atentaban contra la Nación
  • (6) Algunos realizadores de cine (como a escritores) les cuesta el final. El recursos muchas veces es el sonido de aves al agitar las alas, del mar, de una gran ciudad y su tránsito.

1985

La película ‘Argentina 1985’, apareció en un momento justo. Había sucedido lo del atentado a una Vicepresidenta de la Nación, y en medio de la no creencia e impotencia del hecho, aparecen los recuerdos de aquellos tiempos. ‘1985’ está dirigida a una generación. A aquellos que fueron contemporáneos de esos hechos. Tuvo un record de audiencia (ganó varios premios en Eiropa), se pasa en algunos Municipios, y será postulada para mejor película extranjera (si la productora de Axel Kuschevatsky, sabe moverse, como lo hacen las grandes editoriales para cuando se entrega el Nobel de Literatura, se traerían otro Oscar).

Desde la crítica de cine, hay muy buenas actuaciones (Darin, Lanzani, que son los fiscales Strassera y Moreno Ocampo, Norman Brisky y los jóvenes elegidos por la fiscalía para buscar la verdad), la dirección y la fotografía junto con la música están en su punto justo. Pero de lo que empezamos a deconstruir: es que la película es demasiado larga. Otras críticas han ido más lejos en otro campo: que invoca la teoría de ‘los dos demonios’; que debería haberse llamado ‘Strassera’ y no el título que tiene y que nos implica a todos. ¿Qué sucedía por la Argentina de 1985?: se trataba de consolidar la democracia, y la gente había elegido a Raúl Alfonsín: pero eran otros radicales. El guión centra el juicio a la Juntas militares de la última dictadura en un personaje. De ahí que sale la crítica que solo parece ser la vida doméstica y de decisión de un personaje. Un fiscal de la Nación. Justamente en estos momentos donde todos dudamos de la Justicia argentina, y más de qué función están cumpliendo los fiscales, manipulados políticamente.

El director logra bajar estados de tensión en las escenas con momentos de humor, imágenes aceleradas y otro personaje que se gana la simpatía de todos: el hijo de Strassera. Esto le da a la película otro nivel de entretenimiento que ‘desdramatiza’, lo que realmente sucedió. Porque la historia está relatada sobre la estrategia que tiene el fiscal para presentar en un determinado tiempo ‘pruebas’ para convencer a un jurado, que asume el juicio a las Juntas militares. Esto en el fondo es más complejo (y en la película no figura mucho). Solo se ve que las Juntas no iban a ser juzgadas por los tribunales militares. Allí se hacía el pasaje para pasar a los jueces civiles. Posiblemente en esto radica- a la distancia- lo que se jugaba en ese momento. El ‘héroe’ de la película sale puro en el guión. No hay internas radicales (solo se ven unas imágenes de Troccoli- en ese momento Ministro del Interior y a cargo de las fuerzas armadas), que fueron largas y continuaron con respecto al tema de Derechos Humanos (en el tema de CONDEP, y la ‘Teoría de los dos demonios’ de ese tiempo), y luego lo que sucedió con la ‘leyes de punto final’.

La película entonces- aún siendo un hecho artístico /estético- comienza a parecerse como fue ‘La historia oficial’: solo una historia contada por una parte. Esta película obtuvo su Oscar, en un momento donde la Argentina comenzaba su período democrático y el reconocimiento mundial de que en este país hubo desaparecidos, torturados y miles de muertos. Solo que esta vez a las clases medias se las terminaban de convencer: no era una campaña anti argentina (como en 1978 y 1979 con los Mundiales).

Se comentaba que Borges había presenciado uno de los juicios a las Juntas. A partir de allí decían había cambiado su opinión de lo que hicieron los militares asesinos. En un momento de la película me lo imaginaba allí escuchando los alegatos. Algo así sonaba en un diálogo que tiene el fiscal Moreno Ocampo con su jefe: Tenían que convencer a su madre y a sus familiares militares descendientes de los Ocampo del siglo XIX. Cuando ella lo llama a su hijo, Strassera levanta otro teléfono y escucha: esa mujer- de otro nivel social- había sido convencida. El juicio comenzaba a ganarse, a pesar de las amenazan de muerte que recibían de toda ‘la mano de obra desocupada’ que dejaba la dictadura y que seguía estando en esa primavera de la democracia.

Carlos Liendro

Cine de autor: Jean Luc Godard (primera parte)

Para los estudiosos de la obra de Jean Luc Godard, esta se divide en tres partes. La primera es la de la ‘Nouvelle vague’, y tienen unas 12 películas, de un director de cine que comparan con Picasso, por relacionarlo con los colores. Era el período azul. Es con ‘La chinoise’, estrenada en 1967, donde se produce un cambio. Para los más fanáticos es una película profética: se adelantaba a ‘Mayo del 68’. Aquí los colores eran rojos, como una manera de mostrar el ‘libro rojo de Mao’. Los maoistas empezaban a hacerse conocer por París y muchos de sus intelectuales coqueteaban con la China de la ‘Revolución cultural’. Mucho de ellos viajaron a Pekín y editaban revistas y libros comentando lo que habían visto.

En 1968 Godard se aleja del cine comercial, de sus circuitos de distribución y crea el grupo Dzigan Vertov, en homenaje al cineasta ruso de la década del veinte, en los años de la Revolución en la URSS. Traía a la década del 60, lo que se había olvidado del cine ruso de esos años: la intervención de la mayorías. Por eso se lo veía filmando en las calles de París, las universidades, las marchas, sus encuentros con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Retorna ‘La cultura de la Resistencia’

2020 fue un año detenido en el tiempo. La pandemia nos confinó a no salir, en esa primera ola, pero no impidió que siguiéramos creando de otros modos. Asi que utilizamos parte de ese tiempo en compaginar y mejorar la calidad de documentales filmados. Uno de los primeros fue LA RESISTENCIA DE LA CULTURA. Como un homenaje a ‘los que se fueron de gira’, volveremos a estrenar este documental, por zoom o la plataforma que nos posibilite seguir dando cuenta de estos testimonios.